Dos horas cuarenta que jamás volverán. ¿Importa?

¿Dónde habrá estado mi mente en esas dos horas y cuarenta minutos? ¿Dónde habrá estado mi conciencia, mis miedos, mis fuerzas? ¿Me los habrán robado? ¿Y a ese tiempo me lo habrán quitado? ¿Será el precio de seguir viviendo? ¿Habré muerto durante la operación y vuelto a vivir? Ni siquiera un sueño, nada. Como si ese tiempo no existiera. ¿Qué fue lo qué pasó? ¿Y si aún duermo? ¿Y si ya no soy el mismo? ¿O si lo anterior a aquello no existió? ¿Quién soy? ¿Quién era? ¿Adónde voy? ¿Qué es ese calor? Es insoportable ¿Qué es? ¿Tengo miedo? ¿Hay alguna razón para morir? Porque de haberla es que, entonces, hay un motivo para vivir. Sí, la hay. Un tiempo que me han robado... que me han regalado. Entré siendo uno pero el que salió es otro. El viernes 7 de julio me robaron dos horas cuarenta; y me dejaron una nueva vida.

1 Comment:

  1. Vicky said...
    Hola, coloqué mi comentario acá porque es general, y no quise elegir ningun texto en particular.
    Memo, amigo me haces llorar, y pensar, y pensar y pensar. pensar en vos, en mi, en nuestras vidas, y en nuestro desuino.
    no saco conclusiones por ahora, no apresuremos a mis pobres neuronas, ya caerá por si misma la reflexión, pero me hace muy pero muy bien poder leerte, primero porque escribis como los dioses, y segundo, porque te siento muy cerca, muy sano, y muy loco como siempre, o mejor dicho, como nunca.
    te quiero con el alma negro, y ya sabes, no vas a librarte de mi.
    beso! Vicky (producer!)
    P/D: hacete cargo barderito! (de tu enorme talento, no lo menosprecies mas!!!!)

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